jeudi, février 26, 2009

mais si nous ne sommes pas les misérables donc

Hay dos pruebas irrefutables de ello: una, que he dejado de hacer fotos. Dos, que estoy usando mi perfume favorito, el de la suerte, el que además se llama suerte. De pronto, no podría ser más sincera conmigo misma. Una de esas sinceridades afiladas como un mal insulto dicho a tiempo. Ayer, de vuelta a casa, descaminando lo caminado, haciendo el mismo recorrido por el camino de tierra amarilla entre la gasolinera y el parque, adentrándome en la insoportable nube opaca que sale de la boca del mismo señor que fuma puros sentado en el mismo banco cada día, matemáticamente puntual, cruzándome con las mismas repetitivas caras, en una secuencia de imágenes continuadas que conozco de memoria, haciendo los mismos gestos para desaparcar el coche y ganarme un hueco entre los otros. Pulsando el mismo botón en el salpicadero que da paso a las mismas canciones de siempre. Viendo caer el sol como una gota en un vaso en cámara lenta, como un inequívoco elemento del implacable ritual de los días, como si los caminos familiares trazados en los cielos de verano pudiesen conducir tanto a las cárceles como a los sueños inocentes. "L’Étranger", Albert Camus.

mardi, février 17, 2009

en camino

Los sábados aparentan tener siempre menos horas de las que en verdad tienen. Allí, en el puente, atendiendo vagamente a la conversación sobre los jerséis nuevos y haciendo una estadística mental sobre la procedencia de los turistas-cámara-en-mano, pensaba en mi soberana necesidad de una conversación real, lejos de todos estos temas trillados y de la espesa lluvia radioactiva que ofrecen siempre los medios. Mientras tanto, recuerdo eso de tengo planes, pero son sólo eso. Y enumero los míos, para asegurarme de que al menos, ellos, siguen ahí. Esos sí acompañan.

Hace semanas que estoy trabajando en una antología, una colección de versos, algunos publicados aquí y otros inéditos, anteriores y contemporáneos al Desayuno. No le dedico todo el tiempo que quisiera pero es una legítima invitación a ir cerrando círculos.

lundi, février 16, 2009

Dejó de ser un juego

Teníamos planeado bajar hasta el río este sábado para disfrutar de los rayos del sol. Está haciendo un tiempo espléndido. Allí, asomada desde el puente e intentando gobernar el vértigo no podía más que pensar en la velocidad del agua. El goteo de noticias había empezado aquella mañana. Hoy es casi insoportable intentar ser consciente de la barbarie, de la crudeza de unos actos que no puedo llamar humanos. Cada uno de los detalles que se deja entrever demuestra una sordidez que me deja sin palabras y me llena de desaliento por unas generaciones, las que están ahí ya, a la vuelta de la esquina, con una falta de valores tan grande que uno aún no es capaz de imaginar dónde llegarán las repercusiones futuras.
Sí, los niños ya no juegan.

mercredi, février 11, 2009



People put pictures of places in frames
I remember someone's face but then I forget their names
I have a book for writing down who I meet and where I'm going to
But my home is nowhere without you

There is nowhere like the ocean to breathe
And the world is wonderful as it is
Now I might try to settle down on some beach in Malibu
But my home is nowhere without you

My home is nowhere without you (x4)

I met the natives and they shook my hand
In a warehouse in Providence, Rhode Island
They said they had a room for me there with an incredible view
But my home is nowhere without you

There are houses full of dogs and full of bugs
In a city full of gods and full of thugs
I wandered there down the streets and up on first avenue
But my home is nowhere without you

My home is nowhere without you
(x8)

Herman Dune
from the album Next year in Zion
2008

mardi, février 03, 2009

Ser, tiempo, John Connor y dsd al completo

Vistos los trailers de the horsemen, knowing, y terminator salvation hoy, para redondear un día lo suficientemente complicado como para buscar aquello necesario (o imposible, lo mismo es) para replantearse -para reescribir- lo que crees presupuesto desde siempre, como los prejuicios de Gadamer. Sí, son ganas de seguir luchando a horas en las que una debería dejar la cabeza descansar de una vez.
Respecto a los trailers, sin embargo, le hablaba a mi hermano de la acogedora sensación que me produce crecer con las películas que crecen contigo.